Francisco
Castillo
ÉTICA COMO HERRAMIENTA DE VIDA
MANUALES DE ÉTICA PARA COMUNIDADES SALUDABLES
TÚ FORMAS TUS CREENCIAS Y, DESPUÉS... TUS CREENCIAS TE CONFORMAN A TI.
¿Buscas "razones para adoptar la ética" como brújula de vida? Aquí tienes unas... cuantas:
© 2021
© 2021
Francisco Castillo
Nació en 1951 en la CDMX. Ingeniero industrial del Tecnológico Regional de Saltillo, Coahuila, con trayectoria como Ingeniero de Procesos, Gerente de Producción y de Calidad, y asesor en productividad; especializado en resolver problemas técnicos y humanos, optimizando la productividad y fomentando el trabajo en equipo.
Cofundador del Instituto Villa Freinét, A. C., impartió clases de Desarrollo de Habilidades del Pensamiento, Ética y Emprendimiento; planificador de proyectos y facilitador de crecimiento personal, aplicando estrategias innovadoras y éticas para fortalecer equipos de trabajo, sistemas e instituciones.
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ÉTICA COMO HERRAMIENTA DE VIDA
TÚ FORMAS TUS CREENCIAS Y, DESPUÉS... TUS CREENCIAS TE CONFORMAN A TI.
¿Buscas "razones para adoptar la ética" como brújula de vida? Aquí tienes unas... cuantas:
• Todo cambio externo se inicia en un cambio interno. • Embelleces naturalmente... al hacerte cargo del manejo de tus emociones. • La ética da un marco de referencia para ubicarse dentro de sí mismo y, luego, con respecto al contexto. • Si puedes cambiar tus pensamientos y distinguir con claridad tus sentimientos, puedes cambiar tu vida. • La ética disminuye el estrés y la generación de cortisol que promueve la enfermedad. • La ética te permite reconocer con precisión tus sentimientos, con claridad tus pensamientos y expresar ambos con sencillez para que los demás te entiendan y no los traigas cargando en tu morralito del inconsciente. Todo esto sin carga impositiva al sistema inmunológico. • La ética desarrolla el carácter y este te desarrolla a ti para la vida. • Gestionar la adversidad y la felicidad es cuestión de adaptación; la ética conforma tu carácter y el carácter te da más elementos de adaptación. • La ética te acerca a la felicidad como un bienestar objetivo percibido, porque te hace gestor de tu equilibrio emocional. • El trabajo es amor hecho visible y la ética te enseña a amar y, ¡oh paradoja!, una vez que amas, no vuelves a trabajar. • La ética te ayuda a mejor convivir. Y para vivir bien, después de respirar y comer, no hay mejor alimento que llevarse bien con los demás y sonreír. • Y para llevarte bien con los otros necesitas sonreír; pero solo cuando estás bien contigo mismo puedes sonreír, que es la menor distancia con los demás. • Con la ética encuentras sentido a la vida y a la felicidad al reconocerte, disfrutar y valorar tus bendiciones. • Y, para terminar, la ética te acerca al cielo, porque trabaja con el corazón y... "Solo desde el corazón se alcanza el cielo".
ÉTICA COMO HERRAMIENTA DE VIDA
Capítulo 1
PARA QUÉ SIRVE LA ÉTICA BENEFICIOS
Y sí, tienen razón los que piensan y sienten que actuar con ética hace largo el camino. Así es en realidad. La pregunta es ¿vale la pena el resultado...? Porque ¿acaso no es más largo formar grupos, instituciones o iniciativas que, después del esfuerzo, recursos y tiempo dedicados para levantarlas, den resultados estériles... o fracasen, o causen daños irreparables, y haya que volver a intentar de nuevo, con otra idea y con otro proyecto, rehacer lo que aquella no pudo entregar...? Entonces, aunque funcionar éticamente aparente ser largo, tedioso y tortuoso, al final se entregan resultados satisfactorios que pagan con creces los esfuerzos invertidos y dan un grato sentido a la vida.
El estado de bienestar de una comunidad se tiene que cimentar con la formación de individuos buenos, con proceder bueno, de consciencia buena... y eso no es labor de un solo día ni de una sola persona o familia. Es labor de todos. Entender esa relación simbiótica con el universo, la humanidad, nuestra comunidad y la familia es algo que la ética nos ayuda a constatar y entender. Pasar de la egolatría a la común unión es un gran salto en nuestro recorrido personal por la historia y de toda la humanidad en sí misma, lo que al final da una paz interna que no se compra con dinero.
Siendo el fin último de la ética afirmar la vida, en general, "en comunidad" y "en simbiosis" al vivir en sociedad (es decir, en comunidad, en conjunto), corresponde al Estado cuidar, promover y resguardar la sana convivencia, haciéndose cargo de una parte importante de la ética en sus regulaciones de orden y organización: sentar leyes y vigilar que se respeten, que eduquen y guíen a los ciudadanos en su interacción diaria; y, por otro lado, a los mismos ciudadanos les corresponde la responsabilidad ética de ser cuidadosos de sí mismos y de los otros conciudadanos que los rodean y a quienes, de alguna manera, de seguro sirven o de quienes reciben sinérgicamente un beneficio.
Como menciona el maestro Enrique Dussel:
"Sin el Estado estamos en la irracionalidad completa, donde impera el caos y la depredación del más fuerte, el más hábil o el más poderoso, llegando a una sociedad que se autoconsume; por lo tanto, el Estado es una imprescindible herramienta para construir, promover y resguardar el bienestar de la comunidad y la ciudadanía".
Dado que una comunidad requiere de una dirección comúnmente acordada para enfocar las energías individuales de manera que el avance total tenga el mismo sentido y orientación, evitando la dispersión de recursos en direcciones diferentes que desgastan energía y obtienen bajos o nulos resultados.
Un ejemplo visual de esta sinergia es el vuelo de bandada de pájaros o el desplazamiento de un cardumen de peces.
Si bien las regulaciones o reglas que debe observar la comunidad son responsabilidad del Estado para establecer, guiar y vigilar, no es el único responsable; también corresponde a las organizaciones laborales y civiles que cubren la participación productiva de las personas y al círculo primario donde crece y se desarrolla el individuo desde sus inicios: la familia y la escuela. Allí, la educación es clave para transmitir el conocimiento y la práctica ética: la educación (información sobre hábitos sanos, positivos, cómo entender y seguir normas y reglas de convivencia) y la formación (justificar las acciones que nacen de la información, entender las consecuencias de ellas, atendiendo al bienestar propio y de los demás, de forma cada vez más consciente) para dominar las competencias prácticas para la vida.
La ética sirve para que, cuando se organicen grupos de trabajo, instituciones o servicios, estos entreguen resultados o productos efectivos que mejoren las comunidades a las que sirven y donde se desarrollan. Solo cuando los integrantes de esas instituciones actúan con espíritu de servicio tiene utilidad su existencia.
Un grupo de trabajo operando éticamente (para servir y dar resultados benéficos) genera una sinergia positiva y ascendente que revitaliza la comunidad.
La condición necesaria y suficiente es que todos los integrantes aporten su vocación de servicio con el producto y proceso del grupo, para llegar a ser más grande y más influyente de lo que podría ser cada una de las personas por separado. Y aquí cabe resaltar que, para contar con individuos con calidad de servicio, deben haber sido preparados en el sentido ético primero para sí mismos y luego para la comunidad.
Otro beneficio adicional y que, en mi opinión (sin verificar más allá de mi propia experiencia), considero esencial para el bien ser y el bien estar, atendidos por el propio individuo, es el impacto positivo que puede llegar a tener el fortalecimiento del sistema inmunológico, que incide en una buena salud, por medio de las prácticas éticas basadas en valores y aplicadas desde la misma persona y extendidas hasta su comunidad humana, animal y de la naturaleza, sobre la armonía biológica. Un carácter fuerte nos reduce el estrés, el cortisol y la ansiedad; cuida el cuerpo con alimentación saludable, ejercicio, amor y alegría. Tradicionalmente nos han sugerido que mejora la salud, extiende los años de vida, le da sentido y significado; además, alimenta el alma.
Aunque la sabiduría milenaria y tradicional nos da esas pautas, y la IA hoy nos sugiere estrechas relaciones entre la salud y las actitudes positivas que promueve la ética, falta mucho por investigar y descubrir toda la maravilla que hemos de florecer desde nuestro interior.
Espero con este trabajo contribuir a encontrar motivación para seguir investigando al respecto.
“La ética forma personas coincidentes y de buena fe.
El BUEN COMERCIO necesita personas coincidentes y de buena fe”.
“El que no vive para servir, no sirve para vivir”.
Capítulo 2
FORMACIÓN DE CARÁCTER
Cuento 2
En un monasterio en la montaña, doce monjes vivían en paz, aunque a veces surgían roces. Fray Juan, conocido por su humildad, tenía una costumbre peculiar: cuando alguien lo ofendía, no respondía de inmediato. En lugar de eso, se retiraba a un jardín bajo un roble, donde reflexionaba en silencio hasta que sus emociones se calmaban.
Un día, fray Pedro, enojado por un comentario hiriente, acudió a fray Juan en busca de consejo. Juan le dijo: "Cuando el viento sopla, las ramas se agitan, pero el tronco permanece firme. Así debemos ser nosotros. Deja que el viento pase antes de actuar". Intrigado, Pedro siguió el consejo y notó cómo su ira disminuía y su paz interior aumentaba.
Pronto, los demás monjes observaron el cambio en Pedro. Durante una reunión, compartió la práctica de fray Juan. El abad, impresionado, propuso adoptar esta costumbre como norma en el monasterio. Desde entonces, cada vez que un monje se sentía perturbado, se retiraba al jardín para serenarse bajo el roble.
Así, la pequeña acción de un monje, nacida de la humildad y la reflexión, transformó la convivencia en el monasterio, convirtiendo la serenidad en la norma moral que todos siguieron y respetaron.
Carácter
El término "Aretais" significa “excelencias”, lo que implica reconocer nuestros dones y aplicarlos sabiamente. El carácter, por su parte, es el hábito de tomar decisiones excelsas y efectivas, ya sean fáciles o difíciles, para sobreponerse a las adversidades de la vida, mientras se disfrutan las bendiciones con humildad. Una persona de carácter enfrenta situaciones donde otros rehúyen.
“SOMOS ENTES DE TRANSFORMACION; FACTORES DE CAMBIO".
… Y lo más cercano que tenemos para cambiar es… a nosotros mismos.
La esencia del carácter
Y el cambio en el individuo se realiza con la formación de su carácter, que refleja la integridad, la consistencia y la moralidad de una persona en sus acciones y decisiones cotidianas. Se forma a través de la interacción entre factores genéticos, ambientales y de desarrollo, así como experiencias de vida y educación, como en decisiones personales del uso que haga de todos esos recursos para manejar su vida.
El carácter no se limita a las acciones externas visibles, sino que también implica la autenticidad y la coherencia interna de una persona. Incluye aspectos como la honestidad, la responsabilidad, la empatía, la resiliencia, la humildad y la integridad. El carácter influye en cómo una persona se relaciona con los demás, cómo enfrenta los desafíos y cómo toma decisiones éticas en diversas situaciones.
En resumen, el carácter es la esencia moral y ética de un individuo, que se manifiesta en sus acciones y comportamientos, así como en la integridad y autenticidad de su ser. Es un aspecto fundamental de la personalidad que contribuye a la formación de relaciones significativas, pues capacita al individuo para formularse una perspectiva benéfica y saludable ante cualquier circunstancia, contribuyendo a construir una sociedad éticamente responsable.
Preparando a la próxima generación
El mundo que nos ha tocado vivir cambia a una velocidad que difícilmente podemos alcanzar. Las formas de comprar, producir, organizarnos para lograr el éxito, distribuir, promocionar y vender están cambiando permanentemente y cada vez a una velocidad mayor. Probablemente el ejemplo más claro de este cambio sea el impresionante avance de la tecnología, especialmente en dos actividades: la informática y las telecomunicaciones.
Bienvenida la nueva tecnología con sus avances y también bienvenida la antigua, perenne y eterna ética que, con sus valores, nos permite imprimir la MARCA de lo que es SER HUMANO en el universo.
Enseñarles a desarrollar un carácter sólido es clave. Guiarlos para que tomen decisiones con integridad, responsabilidad y empatía les ayudará a enfrentar los cambios con resiliencia y a contribuir positivamente a la sociedad. Un carácter fuerte es la mejor preparación para un futuro incierto, y es nuestra responsabilidad como padres y educadores inculcar estos valores en la próxima generación.
Pero ¿cómo preparar a nuestros hijos para que puedan ser mejores ciudadanos del mundo?
A continuación, les comparto un mensaje que recibí hace unas semanas de un buen amigo:
"Debemos preparar a nuestros hijos para el mundo del futuro, no el mundo de nuestros padres ni el nuestro. En este mundo actual, lo determinante para triunfar será el carácter, no exactamente el conocimiento, como muchos pudiéramos creer. Tener temple, salir de fracasos adecuadamente, hacer de los fracasos un desafío y un escalón para crecer, y no una tragedia..., eso será lo que buscarán los seleccionadores de personal.
Por otro lado, para los transformadores independientes y para los productores interdependientes, será un autorrequisito.
Un hijo forjará su carácter si percibe claramente la autoridad de los padres. Con presencia de autoridad, los niños y jóvenes a su vez actuarán con autoridad y firmeza para resolver sus circunstancias; actuarán con determinación y asertividad aprendida. Sin presencia de autoridad, nuestros hijos serán débiles de carácter y actuarán por impulsos con los consecuentes problemas de adaptación, de frustración y de incapacidad para producir cambios y hacer que las cosas sucedan".
La importancia de la autoridad
¿Exceso de autoridad? Siempre será mejor exceso que falta de autoridad. El límite de autoridad lo pone la siguiente regla: "La autoridad no debe humillar". Básicamente, lo que es el niño o el joven hoy será el adulto del mañana. De vez en cuando hay que mirar al hijo como un adulto potencial, como una planta que apenas sale de la semilla y es frágil en el momento de educar y formar o conformar sin lastimar. (En palabras de mi abuelita: "Hay que apretar, sin mallugar").
Enseñando a manejar el sufrimiento
¿Queremos que nuestros hijos no sufran? Entonces, hay que prepararlos para sufrir sin morir y enseñarles a fluir en el intento. No podremos evitar todo el tiempo el posible sufrimiento; si no, ¿cuándo aprenderán? Deben comprender la muerte, los problemas de la vida, los problemas en el trato de sus congéneres. Si bien no resolverles las circunstancias, sí hay que ayudarlos a que poco a poco los resuelvan ellos mismos, aprendiendo de paso a lidiar con los desaciertos. E inducirlos a que aumenten su nivel de paciencia ante los fracasos y que tengan suficiente fortaleza para volver a intentar hasta conseguir su objetivo, sin que se amarguen la existencia ante la adversidad. Esto es, ayudarlos a madurar aumentando su capacidad para manejar la frustración, al mismo tiempo que reconocen, disfrutan los logros, templándose el alma.
Nota del autor: “Templar el alma” no solo es hacerla fuerte y resistente ante las calamidades; esto es, hacerla flexible y tenaz, terminando por ser... experimentada.
El valor del esfuerzo construye resiliencia y carácter
Nadie logra metas exitosas y duraderas sin un poco de sufrimiento. ¿Alguien imagina a un campeón de atletismo que no sufra el estirón de sus entrenamientos para lograr sus marcas? Eso se aplica a todo tipo de campeón y a todo tipo de actividad. Siempre hay que pensar que, en parte, no queremos que ellos sufran para no sufrir nosotros, pero les hacemos un daño con miras al futuro. Acompañarlos a solventar el dolor no disminuye el cariño que les tenemos, sino que les apoyamos en su desarrollo de resiliencia ante los embates naturales, y que de seguro les va a presentar la vida, mientras los impulsamos en sus aciertos y los acompañamos en sus derrotas.
Hay que enseñarles a hacer ESFUERZOS SUPLEMENTARIOS, aplicando la intención. Que sepan que siempre se puede un poco más. Nadie recoge su cosecha sin sembrar muchas semillas y abonar mucha tierra, con su respectivo sudor y dedicación, acompañado de ese orgullo que no se puede comprar y solamente se consigue con el esfuerzo propio.
Hay que criar hijos luchadores y tenaces, no débiles, frágiles y sobreprotegidos. Que se superen a sí mismos, tomando los problemas como desafíos para mejorar y los obstáculos como escalones para subir. Recuerden que nadie alcanza la cima con un solo vuelo y, la mayoría de las veces, no en el primer intento.
Aprendiendo a carecer
Es muy importante enseñarles a carecer, es decir, a "sentir la falta de" y arreglárselas por sí mismos. Hay chicos que no juegan su deporte si no tienen zapatillas de "marca". Si no aprenden a carecer, no aprenderán a manejarse.
En todo sistema, los recursos siempre son limitados y aparentan ser menos de los que necesitamos. Pero eso nos mueve a decidir de forma creativa qué rutas crear para la administración de los mismos y, aun así, alcanzar nuestras metas. Aunque tengamos para darles el 100 %, deben conocer el valor de las cosas. Si no lo hacen de niños, les será difícil de adultos, y entonces sufrirán más, junto con nosotros.
¡No hay otra manera! Si no, ¿cómo sienten la falta de...? Así aprenden a apreciar lo que tienen. Aprenden a no ser ingratos. Aprenden a gozar de la vida, porque hay también gozo en las cosas sencillas. Aprenden a no ser quejosos.
"A los hijos hay que criarlos con un poco de frío, un poco de hambre y un poco de carencia": Gandhi.
La mesa del hogar: una escuela de carencia
Una excelente escuela para aprender a carecer (sin morir en el intento) es la mesa del hogar: la comida. ¿Qué debemos darles de comer? ¡Lo que nosotros decidamos que es bueno para ellos! Es no solo por su bien estomacal, sino que es una excelente forma de que aprendan a carecer.
“Mami... no me gustan las lentejas”. Si quieren hacerles un bien para la vida, denles las lentejas. Habrá berrinches, no se exalten (autoridad no es gritar); que no coma si no quiere, pero cuando le vuelva el hambre: ¡SORPRESA!... ¡Las lentejas del refrigerador recalentadas!
Parece increíble, pero si no hacemos este tipo de cosas, no se podrán adaptar. La comida es una buena escuela del carecer, pues así no serán quisquillosos en sus relaciones sociales, en el trabajo y en el mundo real. Es también un magnífico ejercicio de tolerancia a la frustración, que es compensado con creces al formar bases fuertes para el carácter, los ayuda a madurar.
(Madurez: tolerancia a la frustración).
El valor del servicio
Es crucial educar a nuestros hijos en el servicio a los demás: dejar de pensar temporalmente en sí mismos y empezar a pensar regularmente en los demás. Una familia normal es un equipo que brinda la oportunidad de trabajar para los otros con las tareas cotidianas de tender la cama, limpiar los cuartos, lavar los platos, pintar la casa, etc. Hay que educarlos para que realicen labores del hogar, aunque lo hagan mal al principio. Las escuelas más importantes de liderazgo del mundo enseñan a los jóvenes a carecer para que sepan y entiendan el mundo y lo puedan liderar (en administración, los recursos siempre son más pequeños que las necesidades); y si aprendieron a resolver las tareas de la casa, estarán preparados para resolver las del mundo que les va a tocar: harán lo mismo, solo que en GRANDE.
Enseñando la gestión del dinero
¿Mesadas? Que sean una cantidad fija, más bien semanales, y algo menos de lo que creen que necesitan. Así aprenden a administrar el dinero. Claro que se deben aceptar excepciones, pero conversadas serenamente. Y si empiezan a incursionar en los terrenos del ahorro, el comercio y la inversión, las sociedades de Emprendurismo, mejor.
Inspirándolos con ideales y metas
También hay que ilusionarlos con ideales, metas futuras, sueños, para que sean buenos de corazón. Importante también es estar convencidos de que triunfador no solo equivale a tener "dinero o propiedades"; triunfadores son aquellos que son felices con lo que hacen, con su vida. Solamente así podrán hacer felices a otros, extendiendo su felicidad a los demás. Y claro que hay que enseñarles a invertir dinero y valores económicos, a ser financieramente rentables; solo que, en primer lugar, hay que hacer de ellos buenas personas y, segundo, buenos inversionistas, porque "una buena persona hará un buen inversionista, pero un buen inversionista no implica ser una buena persona".
Sé que esto es una conclusión obligada, pero quiero recalcarlo:
"Los hijos con buen temple emocional, conocimiento y aprecio de los valores, educados en el servicio y plenos de amor e ilusiones serán hijos con carácter y serán triunfadores en su vida personal y en el mundo que les toca vivir".
"Educar a nuestros hijos en el servicio, la gestión del dinero y el desarrollo de un carácter resiliente y compasivo es esencial. Inspírenlos con ideales y metas, y recuerden que la verdadera felicidad y el éxito se logran siendo buenas personas primero".
Los padres y los maestros tenemos la gran responsabilidad de criar hijos y alumnos que transformen su vida, nuestro país y el mundo en uno donde "reine el respeto, la libertad, la abundancia, la justicia, la felicidad y, sobre todo, el espíritu humano de hermandad y solidaridad".
Nuestros hijos y nuestros alumnos tienen el reto y la responsabilidad de tomar el mundo que les dejamos y llevarlo a un nivel más alto de lo que lo recibieron, recordando aquello de que...
“Cuando los hijos y los alumnos
no son mejores que los padres y los maestros,
todos fracasaron”.
La escuela es el laboratorio de prácticas de valores. Es un proceso de descubrimiento de la conducta del estudiante fuera de su familia, decidiendo por sí mismo frente a los otros compañeros. Después de haberse nutrido con las bases y virtudes individuales en su familia, las ha de poner en práctica en la vida diaria en la comunidad. Es donde la ética se vuelve intersubjetiva; esto es, que pasa de ser tan solo una interpretación de lo aprendido a depender de las opciones y posibilidades que ofrece la convivencia con otros seres enfrente y de la expresión de esos aprendizajes interiores ahora exteriorizados.
Ética y conducta
La ética proporciona argumentos válidos para la conducta. Sin argumentos, la postura se vuelve fundamentalista, dogmática e impositiva; con argumentos base, la presencia personal se torna objetiva, prudente, asertiva y... sabia, porque puede fluir entre las situaciones, salir avante y sin lastimar a nada o a nadie.
Decisiones éticas
Inicialmente, nuestras decisiones éticas pueden ser intuitivas y enfocadas en intereses propios, casi egoístamente. Sin embargo, a medida que maduramos y ampliamos nuestra perspectiva, comenzamos a apreciar mejor la vida y a entender la unidad que formamos con los demás. Esta maduración nos lleva a alinearnos y respetar fines comunes, normas, principios y aportes.
“Despertar es… saber cuándo hay que hacer una cosa, o la otra”.


